miércoles, 23 de mayo de 2018

Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar

Después de más de año y medio sin leer, cuando por fin las rutinas de sueño en casa parecen bastante establecidas, retomo la lectura con una magnífica novela.

En su día cogí este libro en la biblioteca, ¡oh, ilusa de mí!, convencida de que al volver a utilizar el metro podría volver a enfrascarme en la lectura. Pero las pocas horas de descanso y su pésima calidad no me permitían ningún tipo de concentración.

Y había sido tal la atracción por el título de este libro (escogido una vez más al azar de entre los que la biblioteca saca al hall) que lo anoté y volvería después sobre él.

Un magnífico descubrimiento Antonio Lobo Antúnes.
Al comenzar a leerlo, exclamar en alto: "¿Qué tienen los portugueses con alterar las normas de puntuación?" Sin duda, mis primeros pensamientos fueron para Saramago. Aunque enseguida se da uno cuenta de que sus estilos son muy diferentes.

En "Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar", Antúnes nos retrata la vida y muerte de una pequeña "saga" familiar. No son los "Cien años de soledad" y sus generaciones", pero hay algo en el ambiente y en las múltiples voces del libro que nos hace rememorar esta novela.

El estilo de Antúnes es eminentemente lírico. La narración se construye de capítulo en capítulo, como formando capas que se van superponiendo unas sobre otras y dan sentido a la historia. Las repeticiones, las frases hechas que se repiten a lo largo de toda la novela (incluida la que da título a la obra), las imágenes reiterativas (las gotas de lluvia en el rosal, la nariz de los Marques, las ranas...); todo ello crea un ritmo cadencioso que nos acompaña a lo largo de las páginas, sin alteraciones ni estruendos.
No hay, como tal, una historia que deba ser contada ni unos secretos que nos vayan a ser revelados. Se intuyen tramas, aventuras, romances... pero muchos quedan al buen entendimiento del lector. Si Antúnes sabe la respuesta, no siempre quiere desvelarla. Es un final abierto constante.

La historia transcurre en el día en que la madre de una familia ganadera acomodada pero en plena decadencia está a punto de morir. Este escenario, como he visto ya en varias novelas que he leído, es el telón de fondo perfecto para dar un repaso a una historia familiar llena de sombras, penas, ingenuidades y rencores.
Ocurre así en "Los infinitos" y también en "Lejos de Ghana".
Pero la historia de "Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar" trascurre precisamente sin ninguna narrativa definida, sin un "introducción, nudo y desenlace", sin ningún plan aparente.
Pero, precisamente por la narrativa de frases entrecortadas, textos a medias en los que unos personajes interrumpen a otros y en la que abunda la metaliteratura) es por lo que sabemos que la urdimbre de la novela tiene mucho trabajo. Sino, esas frases inconexas no tendrían sentido y el lector estaría totalmente perdido. De hecho, la lectura del primer capítulo es de las más arduas por no conocer a los personajes ni la forma en que se ha escrito el libro.

Los personajes principales son, diría, Francisco, Joao y Ana (hijos de la madre Maria Jose, postrada en cama), Mercília  (la ama de llaves / criada), Beatriz (también hija se Maria Jose, pero mucho menos presente en la obra), Rita (hija fallecida), el padre (marido de Maria Jose, fallecido) y "aquel que escondemos en la finca".
A lo largo de la novela, nos vamos metiendo en la piel de cada uno de los personajes. Viendo cómo algunos de ellos son imágenes vivas de sentimientos puros como el rencor, la rabia, el servilismo, la falta de autoestima, la autoflagelación... No asomamos a sus vidas y a su casa pero dentro de ellos mismos, sintiendo lo que ellos sienten.

Abre el primer capítulo Beatriz, que nos explica de forma poética aquello de los caballos que hacen sombra en el mar. En ella reconocemos la soledad, el fracaso, la sensación de haber decepcionado a los demás...
Es complicado para el lector saber quién habla. No se presenta. Es realmente como haber entrado dentro de su cabeza y ver cómo funciona su cerebro. Qué ocurre, qué ve, qué imágenes se le aparecen y qué frases se le repiten de su pasado encontrándose en la situación que se encuentra (y que, de momento, desconocemos de qué se trata).
Por el camino, iremos viendo, por ejemplo, que otros hermanos dicen aquello de "Qué tonta mi hermana Beatriz, los caballos no hacen ninguna sombra en el mar" o similares. Así es como reconoceremos a cada personaje: por sus frases hechas (royendo huesos, el que vende el polvo, la luna) o por los escenarios que frecuenta (el descampado, el parque).

Y, sin decir más, sólo comentar el valor de los giros de guión. Porque se nos encamina a historias que resultan ser acertadas, pero en otros casos nos topamos de bruces con una realidad que no es la que intuíamos pero tampoco llegamos a conocer del todo. Hay que tener una gran maestría para guiar al lector en su lectura, hacerle ver que se equivoca y aún así negarle las respuestas y dejarle con la incertidumbre.
Y Antonio Lobo Antúnes es un maestro.


"y yo un becerro en un cercado rodeado de zorros, el primer gusano y la enfermera del hospital
- Un gusano aquel
o si no mi hermana Ana en el descampado no tumbada en un escalón, en los arbustos mojados porque no va a dejar de llover, las gotas se añadirán a las gotas borrando el rosal, mi familia y yo no personas, retratos que nadie mira, como mucho nos dan la vuelta buscando una fecha o  un nombre y ni fecha ni nombre, hasta el nombre perdemos, incluso si nosotros 
- Me llamo Joâo me llamo Ana
no pueden oírnos, puede ser que una duda
- Me ha parecido oír algo
un silencio de espera, gestos ahuyentando fantasmas
- No ha sido nada 
y de hecho no ha sido nada, es un libro y yo una criatura del libro, no una persona en serio, tranquilízate que sólo vives si lo compran, mi hermana Beatriz 
- Cállate
y cómo puedo callarme si se trata de nosotros, de mi madre, de mí, de mi nombre 
- Joâo
que un susurro repite y mientras lo repite prosigo, qué triste es esta casa a las tres de la tarde, los bastones de Mercília en el pasillo"

sábado, 19 de mayo de 2018

Netflix: mis favoritas II

Sense 8

Esta es una producción de las que típicamente soy fan: "Perdidos", "Héroes", "X Men"... Todas ellas con un grado de ficción mínimo gracias al que no se las puede considerar ciencia - ficción pero tampoco te hacen comulgar con ruedas de molino constantemente. Es decir, parten de una premisa ficticia que asumes y después el resto de la trama se desarrolla con total naturalidad. Ok, acepto que "Perdidos" acabó rompiendo este esquema al final y creo que es lo que disgustó a muchos de sus fans.

"Sense 8" parte de la premisa de que las personas tienen un poder y una conexión mental que se puede utilizar y que hace avanzar a nuestra especie. Es decir: es algo que está ahí desde siempre pero que no se suele utilizar (quizá como los instintos). Una madre (o un padre) elige a ocho personas que tienen esa capacidad latente y entonces "las trae", hace que sean conscientes de dicha capacidad y que de repente se encuentren conectadas mentalmente entre ellos. Pueden sentir lo que el otro siente, pueden actuar a través de cuerpo de la otra persona y pueden visitar a la otra persona. A veces uno ve a otro a través del cristal de un coche, a veces ve su entorno desde su misma perspectiva, como si estuviese dentro de su cuerpo.

Así explicado puede parecer muy artificial y, realmente, un "tragar demasiado".
Pero la serie es muy buena.
Los protagonistas no llegan un día y dicen "Ya sé Kungfu", como Neo. Ellos no saben lo que les sucede y se van adaptando poco a poco a su nueva situación. Con miedo, con vergüenza... Alguien está ahí a tu lado pero no está; ¿significa que te estás volviendo loco? Otra persona accede no sólo a tu intimidad (por ejemplo, a tu desnudez), sino a tu mismo cerebro, a tus pensamientos y sentimientos más íntimos. 
Cuando se encuentran con otro senseit y establecen contacto visual, pasan a estar conectados también con él (no lo conectan con sus siete "hermanos", pero sí pueden darle acceso a ellos a través de sus propios pensamientos).

Aparte de esto, creo que la serie tiene cuatro puntos fuertes.

1. LOS PERSONAJES 

Hay un perfecto equilibrio de caracteres y de habilidades a la hora de crear a lo personajes protagonistas. No olvidemos que esta no es una serie sobre mutantes a lo X Men o sobre super héroes. Sin embargo, todos ellos tienen algo que ofrecer a los demás, aunque en un principio no sea evidente.

** Will

Como Jack en "Perdidos", Will es un líder nato. Sirve de guía al resto y tiene una motivación para que el grupo funcione más que el grupo mismo (es en su misma ciudad, Chicago, dónde les dio a luz su madre Senseit; además, recuerda cosas de su pasado por las que siempre le tuvieron por loco y que hoy están más vigentes que nunca).
Como policía, tiene muy presente la ley y tiene su sentido del honor. Pero eso no impide que pueda saltarse la ley o valerse de su profesión para conseguir sus objetivos. Al fin y al cabo, como policía también ha visto perpetrarse barbaridades en nombre de la ley.

** Sun

Sun vive en Seúl y es la hija de un poderoso empresario. Tiene su lugar en la empresa pero a menudo se ve ninguneada y relegada por ser una mujer, cuando como trabajadora e incluso como directiva es mucho más válida que su hermano.
Por otro lado, es una experta en kickboxing y ha participado en numerosos campeonatos, muchos de ellos clandestinos. Alentada por su madre en su niñez, nunca se vio límites como mujer y creyó en sí misma como luchadora contra los deseos de su padre y ante la mofa se compañeros y oponentes. Presta sus conocimientos de artes marciales a Capheus cuando la necesita.

** Kala

Vive en Mumbai y es la bondad y la candidez personificada. Su vida es bastante excepcional dentro de India y es consciente de ello. Sus padres le han procurado una formación universitaria y trabaja en unos laboratorios farmacéuticos. Se casa ("relativamente") por amor con el hijo del dueño y éste, contra todo pronóstico, "le permite" seguir trabajando.
Usa sus conocimientos de farmacia y química para ayudar a Will y Wolfgang cuando lo necesitan, especialmente si la cuestión es de vida o muerte, porque no es amiga de la violencia ni del mal.
Su papel no es de los más llamativos pero sí lo es su relación con Wolfgang, cómica a veces por ese contraste en la forma de ver la vida de cada uno y especialmente en lo que a las escenas de sexo se refiere (como cuando ve a Wolfgang desnudo en su boda o cuando lo ve en la cama con una cita de Tinder).

Capheus ("Van Damme")

Es una persona optimista que sabe luchar contra la adversidad y que siempre va con la sonrisa por delante. Sabe lo que es la pobreza viviendo en un suburbio de Nairobi y lo que es el VIH, con una madre seropositiva.
Se gana la vida conduciendo un autobús de esos que hacen pocos viajes al día, ya que si no llena para gasolina, y lo tiene pintado con imágenes de Van Damme, que es su ídolo.
Precisamente ser tan bueno al volante es lo que le permite ayudar a Sun, quien se ve en plena huida conduciendo como una auténtica piloto de carreras.
Diría que, junto con Lito (y quizá también Wolfgang), es el que tiene una historia personal más trabajada dentro de su país / ciudad y en ese sentido no se ve tan volcado en la trama de los Senseit.

Nomi

Es una mujer transgénero que vive en San Francisco. Su familia no acepta su identidad y su madre, por ejemplo, siempre la llama Michael.
Por suerte, Nomi da con Nita y se enamoran. Nita proviene de una familia atípica y está preparada no sólo para aceptar su propia homosexualidad sino para aceptar la homosexualidad y la identidad sexual de Nomi. Con el tiempo, está lista también para comprender su realidad como senseit (creo recordar que es de los pocos personajes no senseit a los que se les revela que los Senseit existen y, desde luego, es el no senseit más relevante en este sentido).
Nomi es una experta en informática y en hackeo y estos conocimientos le permiten ayudar a su "familia" a escapar o a acceder a centros de alta seguridad, entre otras cosas.

Wolfgang

De ascendencia rusa, Wolfgang vive en Berlín. Forma parte de un clan de ladrones y es de alguna manera el "paria" al que tienen por poca cosa su primo y su banda. En cambio, hay algo de lo que está orgulloso de parecerse a su padre: de ser un experto en abrir cajas fuertes.
Él y su amigo Felix adoran la vida nocturna de Berlín, el alcohol, las chicas... Pero lo que más ansían es dar un gran golpe y desligarse del esto.
Wolfgang no tiene ningún problema en ser violento y hasta en matar. En cambio, no puede dejar de decir la verdad, lo que le lleva a meterse en problemas dentro de las esferas en las que se mueve. Además, acaba enamorándose de Kala, con quien mantiene una relación muy especial.
Las peleas o el uso de las armas son de gran utilidad para el grupo. Aunque su forma de ver el mundo chocan radicalmente con la de Kala o Will.
Creo además que la elección de este actor, su aire serio y torturado, su cuerpazo y su relación con Kala son todo un regalo para las mujeres heterosexuales que vemos la serie  (y me consta que para los hombres homosexuales también).

Riley

Su vida transcurre entre Londres y Reykjavik. Es una DJ de fama, aunque en los primeros capítulos veamos que le dicen que es "bastante buena para ser mujer" (son estos detalles de denuncia de una realidad que pasa demasiado desapercibida los que enriquecen la serie). Pero su éxito tapa algo: se refugia en las drogas y siempre la vemos melancólica y taciturna. 
Cuando establece contacto con Will, por fin vemos que encierra un corazón cálido. Es capaz de sonreír, de disfrutar... de vivir se nuevo. Y es que según avanza la serie vemos que Riley oculta un pasado dramático de que huye como puede, corriendo hacia delante.
Desde luego, si hay un personaje cuya habilidad pasa desapercibida es el suyo. Pero creo que es su capacidad de convocatoria y, aunque suene raro, de "ser madre". Si la serie no hubiese sido cancelada, no me habría extrañado que se convirtiese en la madre de un nuevo clan.

Lito

No me extenderé con Lito porque hablo bastante de este personaje cuando menciono el elenco de actores de la serie.
Sí que diré que, aunque pudiera parecer que es imposible que aporte nada al grupo de Senseit, sí que lo hace. Sus dotes interpretativas como actor que es y debido a cómo lleva su vida privada levantando permiten ayudar a otros personajes cuando se encuentran pillados (el policía) o son incapaces de mentir (Wolfgang): embaucar es lo suyo.

2. LAS UBICACIONES 

Si hay algo realmente bello en esta serie son las ubicaciones. En todas las partes del mundo, en todos los momentos del día. Nos muestran México, Corea, Alemania, Kenya, Reino Unido, Brasil, India, Estados Unidos o Islandia. Y, como en otras series valoro, cuando tratan Estados Unidos se salen del clásico Nueva York para mostrarnos ciudades como Chicago o San Francisco.
Lo que me parece una pena es que, por ejemplo, no se exploten las posibilidades de Seúl del mismo modo que se explotan las de San Francisco como ciudad icono gay, Nairobi como ciudad de contrastes (el problema del abastecimiento de agua, la vida en barrios de chabolas, los poderosos al margen de la ley...) o Berlín y su vida nocturna.
Comprendo que esta forma de grabar quizá haya sido uno de los motivos por los que se decidió cancelar la serie. Imagino que tenía que ser muy costoso. Aparte del hecho de mover al equipo y a los actores, sólo las vistas aéreas de Islandia merecen mención especial.

 3. LA REALIDAD TRANS


Puede verse como que "está de moda". En cambio, yo lo veo como que por fin se representan diferentes realidades en la pantalla. Si en un principio no existía la homosexualidad porque no se mostraba, cuando ésta se acepta bien en televisión (la vida real es "otra cosa") es el momento de continuar dando presencia a otras realidades.
Me cansa el discurso de "es que están hasta en la sopa", "si es algo normal no hace falta que te lo estén poniendo en todas partes a todas horas". De lo que no nos damos cuenta es de que lo  heterosexual y lo cisgénero sí que está todo el día delante de nosotros. Y parece lo normal, lo incuestionable, cuando la vida de cada persona es única y también normal e incuestionable.
En ese sentido, es interesante la visión de Lito y la homosexualidad en un país como México y en un mundo como el de las películas de "machos salvadores".
Y, más, la de Nomi y sus problemas de autoaceptación, aceptación dentro de la familia e incluso aceptación dentro de la comunidad LGTB (a la que cada vez se añaden más siglas por su diversidad: LGTBIQ).
En cuanto al funcionamiento de la serie, cabría preguntarse si todos ellos son tan comprensivos y libres de prejuicios a la hora de aceptar a sus "hermanos". La pregunta se elimina fácilmente pensando que, al estar conectados mentalmente de esa manera, la empatía hacia el otro es simple y llanamente absoluta.


 4. EL ELENCO

Hay muy buenas interpretaciones en la serie, tanto de personajes protagonistas como secundarios.
Pero para mí quien se desmarca de una forma brutal es Miguel Ángel Silvestre.
Creo que ha tenido una oportunidad fantástica a la hora de lanzarse internacionalmente y al mismo tiempo como reto personal. Su personaje me parece muy complejo y, además, su interpretación es interpretación dentro de la interpretación. Da vida a un actor mejicano que tiene unos roles en el sector muy marcados pero NO sobreactúa para marcar que su personaje está "actuando". Al mismo tiempo, su personaje actúa en su vida privada levantando una fachada de mentiras alrededor de lo que la industria espera de él.
Por si fuera poco, los toques de humor de los que a veces se viste la serie recaen sobre todo sobre el personaje de Lito (a veces también sobre el de Kala). Y bien sabido es lo difícil que es hacer comedia (no resultar histriónico, no quitar peso a tu personaje e incluso no quitárselo a la serie entera y su argumento). Para ejemplo, la pelea entre Lito y el ex de Dani: pasamos de huir de una lluvia de macetas de flores a repartir puñetazos a diestro y siniestro. Está tan logrado que creeríamos que realmente es Wolfgang quien está peleando, pero es Miguel Ángel Silvestre. ¿Y qué decir de cuando Lito vive en sus carnes el momento en que a Sun le baja la regla? Para reír... ¡pero lo borda!
Anotaré aquí que el cambio de actor de Aml Ameen por Toby Onwumere me mató. Yo fui una de las fans decepcionada en este caso. Y ambos actores son geniales (de hecho ya no puedo imaginar cómo habría trabajado Aml Ameen toda la trama política), pero la ruptura que vimos en Capheus fue demasiado abrupta en cuanto a la visión del espectador se refiere.

jueves, 3 de mayo de 2018

La copa menstrual: tabúes sobre la menstruación

Hace como diez o doce años, oí hablar por primera vez de "una copa para recoger la menstruación". Lo oí de alguien que lo oyó... Y la información me llegó un poco como "el teléfono escacharrado". Me quedé con la idea de que era un método de higiene, también desechable, que permitía recoger la menstruación de alguna manera "no absorbente". Obviamente, al imaginar un material parecido al de un tampón, me parecía bastante inverosímil y no le encontraba el sentido. 


Hará unos cuantos años menos, leí un artículo sobre la copa menstrual y su uso en África. Al tratarse de una copa hecha de silicona quirúrgica u otro material similar, muy duradero, el gasto en que incurriría una familia africana sería mínimo. Y, desde luego, se presentaba como un remedio muy efectivo contra la estigmatización del periodo y la mujer menstruante a la par que permitiría a las niñas acudir a la escuela con regularidad ya que la regla, sin ningún tipo de producto higiénico, era (y es) un gran impedimento.



Pero ha pasado el tiempo y la copa menstrual sigue siendo una gran desconocida para la mayor parte de la población (a pesar de que fue patentada a principios del siglo XX). Supongo que muchas oyen algo sobre el tema y siguen rompiéndose la cabeza como yo la primera vez para intentar entender el concepto.
No aparece en la publicidad de nuestra televisión, nuestra prensa ni tampoco he visto nunca un editorial en una "revista femenina". Sí que sigue habiendo anuncios de compresas manchadas de líquidos azules y perdura en el imaginario colectivo el "tampax pearl de Patricia Conde" o el "¿a qué huelen las nubes? de Silke".
Entiendo perfectamente que las empresas que producen tampones y compresas tienen su negocio y quieren mantenerlo (el medio ambiente es lo de menos a este respecto). Pero no acabo de entender por qué la copa menstrual es relegada a "solución para el tercer mundo" y en España la conocemos por el boca a boca, por lo que las amigas o familiares nos vamos contando.



En este sentido, cabe destacar que en una sociedad moderna y "liberada" (ejem) la menstruación sigue siendo un tabú. Sigue habiendo mujeres que no quieren hablar de la regla, les aterra decir la palabra MENSTRUACIÓN (prefieren decir "estoy mala" ¿¿??). Te dicen que les da asco la regla y ¡ay! como vean una gotita de sangre: horror.
No soy fan del movimiento "free bleeding" porque no me parece higiénico el manchar, por ejemplo, un asiento en un lugar público. Pero no es antihigiénica la sangre en sí misma y menos la recogida con la copa. ¿El olor que tanto quieren eliminar en los anuncios de compresas y tampones? Mínimo. Ese posible mal olor se produce cuando la sangre se retiene en un material como el algodón (¡qué asco! ¡hablando del olor de la regla!). La sangre en la copa huele sólo a sangre: a hierro, como la que sale de la nariz o de una herida.
Un ejemplo clarísimo de que la regla sigue siendo un tabú es que las mujeres esconden en neceseres, bolsillos o apretados dentro de la mano todos los productos de higiene cuando van al baño en la oficina. Y un tampón o una compresa (que vienen perfectamente empaquetados en mil plásticos rosas - muy ecológico también -) no debería ser motivo de vergüenza ni motivo para esconderse. Esto no es más que una reminiscencia de nuestro pasado (y del presente en otros países) cuando las niñas no iban a la escuela cuando tenían la regla o las mujeres no podían hacer mayonesa (¿¿??). Cuando me reincorporé a mi puesto de trabajo el pasado septiembre y me enseñaron la nueva oficina, una compañera me mostró orgullosa el mueble del baño, de gran capacidad (cosa que está bien para guardar muchas cosas que antes se guardaban en el almacén), "Para poder dejar el neceser ahí y no tener que andar con por la oficina". Supongo que nuestros compañeros hombres siguen sin saber lo que es la regla y se pueden asustar...

Esto último (que no sepan lo que es la regla) tampoco me extrañaría. La educación sexual en los colegios y en las familias es muy deficiente y a veces inexistente. Al menos en mi caso, se estudiaba el aparato reproductor en sexto (con 11 - 12 años) de forma muy abstracta y unas representantes de OB venían a explicarnos en una pequeña charla cuestiones sobre la regla y los productos higiénicos. A esta charla no acudían los niños... Cierto que para una niña preadolescente estar con todos los niños escuchando dicha charla habría supuesto más bochorno que el simple hecho de tener que asistir, pero el problema viene de atrás. Por ejemplo, no explicando nunca nada a los niños (a mi hija le han explicado la reproducción y le han puesto un vídeo de un parto con cinco años y me parece FENOMENAL; a esta edad no tienen prejuicios ni mitos en la cabeza y lo toman todo de forma muy natural). Por ejemplo, explicando las cosas tarde (cuando tienes la menarquia con diez años, a los doce te resulta todo muy absurdo). Por ejemplo, explicando las cosas mal (porque una empresa no debería explicar sobre sexualidad - que nos enteremos ya de que la menstruación es parte del ciclo biológico y sexual de la mujer -, sino que tendría que hacerlo un profesor o un sexólogo).


Recuerdo ahora la función de "El camino rubí". Conocí este blog por una entrada hablando de "lo malo" de la maternidad (otro tabú). Y si bien dudaba en un principio de la profundidad que se daba al tema de la menstruación, ahora que sé bastante (creo) sobre lactancia y conozco muchos procesos hormonales de los que me han hablado dos amigas que han estado en contacto con especialistas en fertilidad, me doy cuenta de que cada mínimo proceso biológico de nuestro cuerpo es una maquinaria precisa y minuciosa que requiere de una armonía absoluta para su buen funcionamiento. Reglas dolorosas, endometriosis y médicos que valoran más un dolor en la zona vaginal dependiendo de si lo que no puedes es ponerte un tampón (tienes las compresas) o mantener relaciones coitales (pobre pareja): son temas que me han hecho reflexionar sobre lo poco que sabemos sobre nuestro propio cuerpo y lo necesaria que es la labor se "El camino rubí".



Volviendo a la copa menstrual y a sus ventajas, creo que son tres (o cuatro si se compara con los tampones).



En primer lugar, es un producto económico. En España cuestan unos 30 €. Antes sólo las podías comprar online pero ya empiezan a verse en farmacias (incluso expuestas, imagino que para que preguntes y lo farmacéuticos puedan darte información). Puede parecer dinero pero dicen que pueden durar varios años (hasta diez o quince, según la web consultada). Yo tuve una que le duró dos años, lo hablé con la marca y me enviaron otra gratuita porque ese es muy muy poco tiempo. Aún así, si pienso que llevo 25 años con la regla (a los que resto uno y medio, pongamos dos, después de los partos)... Para hacer un cálculo más o menos justo (soy de las "afortunadas" a las que les dura el periodo seis o siete días), si se multiplican 23 años x 12 meses, son 276 reglas. Pongamos que son de cuatro días, no de siete, serían 276 x 4, 1104 días. Si el día tiene 24 horas y cada cuatro se cambia el tampón, 6 tampones al día durante 1104 días son 6624 tampones. Una caja estándar, sin aplicador, de marca blanca cuesta 1,50 € y trae 24 unidades.. Así que 6624 tampones cuestan 414 €. Pongamos que la copa la "jubilamos" con diez años. En 23 años estaría usando la tercera (90 €). No digamos ya si sucumbimos a la publicidad y compramos tampones de primeras marcas.



La segunda ventaja es el ahorro que supone para el medio ambiente. Compresas y tampones van a la basura... 6624 tampones que ha tirado cada mujer que hoy tenga 35 - 38 años. Y, lo peor, que muchas no saben que los tampones NO se pueden tirar al retrete (hay montones de foros donde se hace esta pregunta: no lo tenemos claro).



No es tampoco despreciable el que la copa menstrual nos hace ahorrar tiempo. La compras una vez y desparece de la lista de la compra durante años. La llevas en el bolso (o incluso puesta, cosa que no puedes hacer con un tampón) cuando te va a bajar la regla y los paseos al baño "a ver si baja" o para cambiarte son muchos menos. No hay que olvidar que se puede llevar hasta doce horas (otra cosa es el momento del ciclo en el que estés y que haya más sangrado y se llene; aún así, yo nunca la llevo por el día más de ocho horas).

Y la cuarta ventaja respecto a cuando se compara con el uso de tampones se refiere al síndrome del shock tóxico. Cuando abres una caja de tampones, como precaución, te dicen "en algunos casos" se puede padecer SST y que si sospechas que es tu caso acudas a urgencias. Quizá esto haya cambiado y las instrucciones que vienen con los tampones sean un poco más claras, pero cuando yo he leído esta información en el pasado pocas veces se hablaba de síndrome del shock tóxico, sólo de SST, que parece que asusta menos. Además, parecía que era algo que podía ocurrir y que tenía "cierta" relación con el uso de tampones, pero que era improbable y casi de causas misteriosas.
La realidad es que por no ser de un material estéril como el de la copa, recoger la sangre en un producto higiénico de algodón propicia la aparición de bacterias que pueden producir una infección y, más tarde, shock. Esto tiene que ver también con el mal uso de los tampones. Cuando hay menos flujo, en lugar de comprar tampones mini y cambiarlos regularmente (con la copa eso da igual), se tiende a utilizar el normal pero más horas. De hecho, se debería decir claramente en todas partes que no deberían utilizarse tampones por la noche. Es peligroso. Puede sonar exagerado, pero no por improbable es algo que se deba desdeñar. Una vez se diagnostica el SST, la mortalidad llega al 50%. Que se lo digan a Lauren Wasser.


De las ventajas adicionales para las mujeres y las niñas de los países en vía se desarrollo sí que se ha escrito y mucho.
Así que, por lo general, son todo beneficios.



El único problema que le encuentro es que no es tan fácil saber ponérsela y, aunque sé ponga, no siempre está bien colocada. También tenemos esa lucha la primera vez que nos enfrentamos a un tampón... Pero es que el conocimiento de nuestro propio cuerpo (tabúes, culpa, vergüenza...) es mínimo.



Para utilizar la copa menstrual, lo único que hay que hacer es esterilizarla durante cinco minutos en un recipiente con agua hirviendo. Una vez esterilizada se introduce plegada en la vagina, sin necesidad de llevarla tan al fondo como se haría con un tampón, dejando el "rabito" cerca de la entrada para poder acceder fácilmente con la yema de los dedos. El "rabito" puede molestar: en ese caso se coloca la copa más adentro, teniendo en cuenta que para sacarla después habrá que introducir más los dedos. Yo la hago girar una vez colocada (sobre sí misma) para asegurarme de que se expande y no se queda plegada y tiro muy suavemente del "rabito"; si ofrece resistencia, es que ha hecho vacío y no habrá pérdidas.

Se puede llevar hasta doce horas seguidas, así que puede imaginarse lo cómoda que es. Los primeros días habrá que vaciarla con regularidad porque hay más cantidad de flujo y los últimos, según se vea, pues la sangre retenida durante varios días en el cuerpo sí que puede desprender cierto olor (a sangre "vieja", desde luego no a "pescado" ni otras idioteces que a menudo aguantamos).
Para vaciarla, se extrae tirando de "rabito", sentada en el wc, y se vuelca su contenido en el retrete. A veces es necesario presionar un poco la copa con la punta de los dedos para romper el vacío. Se lava sólo con agua y se vuelve a colocar. Si estamos en un baño donde se separan lavabo y retrete, se puede limpiar un poco con papel higiénico y al llegar a casa con agua. No se debe usar jabón de ningún tipo. Cuando acaba el periodo, se lava en agua, se vuelve a hervir y se guarda. 
La copa se presenta no normalmente en talla pequeña o S y en talla grande o L. La diferencia para usar una u otra es si se ha dado a luz o no. Después de dar a luz, puede resultar algo más difícil conseguir un vacío en condiciones y puede haber pequeñas pérdidas (mínimas) que aconsejen usar salvaslip los primeros días. Aún así, ni el coste económico ni el coste ecológico de estos salvaslip son comparables con todo el gasto de usar métodos más tradicionales (o populares).

lunes, 23 de abril de 2018

Netflix: mis favoritas I


Bloodline

Vi esta serie por encontrarse entre las top 10 de Netflix en su momento. La información la encontré en algún blog de cine y curiosamente ningún conocido la había visto.

Quizá eche para atrás su ritmo lento y espeso, la cantidad de silencios que inundan los capítulos y, por qué no, un paisaje al que no estamos acostumbrados en las series estadounidenses: el de Miami.
Sí, tenemos a "Dexter" o a "CSI Miami", pero el ritmo y la ambientación (más en CSI) siguen el patrón de cualquier otra serie comercial.

En lo que a mí respecta, esa ambientación es precisamente uno de los atractivos de la serie (igual que en "True detective" o en "Breaking Bad"). Y no se trata sólo a través de la fotografía, sino que se nos transporta a Los Cayos a través del ritmo que marcan las pausas en las conversaciones, las grabaciones de día, la calima, el sonido de las olas más que el de la música...
A medida que la trama avanza, sin embargo, se graba más de noche, hay días nublados, días de tormenta... La meteorología y la luz al servicio de la ambientación.

Trata Bloodline sobre una saga familiar adinerada y con estatus dentro de Los Cayos. Los patriarcas regentan un hotel vacacional con encanto y sus hijos son policía, abogada, dueño de un negocio de reparación de yates y... Danny.
Como dice John, el hermano mayor y policía, desde el comienzo de la serie: "Cuando supimos que Danny venía, supimos que algo malo iba a ocurrir". En todas las familias hay una oveja negra, pero siempre cabe cuestionarse el lugar que ocupa cada uno y por qué. 

¿Es Danny mala persona? ¿Le permitió su propia familia elegir otro camino? ¿Le trataron como a un criminal y le condenaron en vida?
¿Fue su padre un guía o un tirano? ¿Fue realmente tan legal como se presuponía o sus negocios se sustentaban sobre inicio turbios? ¿Fue buen padre y buen marido?
¿Es John la personificación del bien o se erige en protector de su familia y en la ley no escrita en su jurisdicción? ¿Le lleva el seguimiento de una ley sobre lo que es correcto a hacer "el mal" o es ese mal justificable?
¿Es Meg, la hermana abogada, una persona cándida e ingenua? ¿O es una persona egoísta que no se quiere posicionar pero que al mismo tiempo se beneficia de lo que el resto le puede ofrecer?
¿Es Kevin, el pequeño, el que se dedica a los yates, tan valiente y tan echado para adelante? ¿Es una persona insegura que se escuda en John? ¿Actúa impulsivamente sólo con la seguridad de que John le ayudará después?
Y la madre, Sally... Un personaje que parece el pegamento que los une a todos pero que es el que más roto está por dentro y seguramente el que más esconde.

Los personajes son complejos y muy profundos. Todos ellos esconden algo, aunque simplemente sean sus propias debilidades, y todos hacen y deshacen partiendo de las premisas falsas sobre las que se sostiene su familia: el matrimonio ideal de sus padres, la muerte de su hermana Sarah en un fatídico accidente, la culpa arrastrada por Danny...

Al mismo tiempo, otros muchos personajes les hacen salir de sus tejemanejes familiares y les obligan a participar de un submundo ilegal al que el propio Danny, no sabemos si como venganza premeditada, los arroja. Especuladores, traficantes de drogas y de personas, hijos desconocidos... Pero también amigos de Danny que no están conformes con lo que ven y también los que quieren sacar tajada.


La confusión es tal que uno no sabe si compadecer a John y odiar, por ejemplo, a Sally. Uno no sabe si es más pusilánime Meg o Kevin.

Y entretanto las marismas, los botes y los explosivos, los caimanes, la ropa de lino blanco, un colgante de un caballito de mar...

Muchas horas de visionado en las que podrías pensar que te están contando poco pero realmente la trama es espectacular.

domingo, 8 de abril de 2018

XO Collections en el Nómada Market


En la última edición del Nómada Market en Madrid, tuve el placer de conocer el trabajo de XO Collections.


A pesar de que tenía mis reticencias a la hora de volver a este mercado dado que comparando con el que hicieron hace años en Chamartín el del Mercado de la Cebada dejaba mucho que desear, le di otra oportunidad y salí muy contenta.
Cuando cambiaron al Mercado de la Cebada se detectaron muchos problemas en la infraestructura y creo que se hicieron eco de ello porque recibieron bastantes críticas en Facebook e imagino que también por otros canales.
Yo veía dos grandes ventajas a este emplazamiento: primero, que no había que pagar ninguna entrada aunque fuese poco dinero y, segundo, que exponer en un mercado como al, en puestos con su mostrador, su toldillo, etc. le daba a todo un aire muy castizo y original.
Pero a veces lo que es un punto a favor se vuelve en tu contra. Y es que puede ser divertido exponer pendientes de  platería o gafas con montura de madera al lado de una pescadería con sus grotescos rapes, pero el olor puede convertirse en un problema que ni las tiendas de velas aromáticas te van a poder resolver.



Por suerte en la pasada edición eso se había arreglado. Imagino que a costa del aire acondicionado y del fresquito que pasamos allí, que no me quité la cazadora vaquera no un minuto y eso que este otoño ha sido especialmente benévolo.
Sin embargo, los vendedores no siempre estaban contentos. Se quejaban de que, frente al fresco que corría en los pasillos dentro de los locales tenían mucho calor; la posición era muy cansada y era complicado llegar al género o que los clientes se animasen porque no podían tocarlo (dependía mucho del mostrador que tuvieses). También se quejaban algunos vendedores de ropa porque, para poder exhibir sus percheros, la única forma posible era colocar sus puntos de venta en los pasillos. Las aglomeraciones eran importantes, sobre todo ante los puestos que estaban frente a un ascensor que además era el único punto por el que podían acceder al mercado los carritos de bebés.



Supongo que poco a poco le irán cogiendo el punto o que irán estudiando otros enclaves más prácticos a la vez que interesantes para no perder esa marca de mercadillo de diseño independiente.



Aún así, valió la pena por todas las experiencias que me llevé del día.




* Me compré unos pendientes de Lucía Labigornia con forma de cerilla muy particulares. Trabajados en acero quemado y con una pequeña bola de coral haciendo las veces de fósforo, llevan la tuerca a cierta altura sobre el palito. Así, el pendiente no cuelga de justo el agujero que llevas en el lóbulo y la caída es muy original.



* Comimos en Latina Turner. Un pequeño local muy cerquita del Mercado de la Cebada que nos llamó por su original nombre y por la comida, digamos fusión latina pero sin pretensiones. Tomamos papas arrugás con mojo y patacón frito con guacamole. Buenísimo y muy económico. Totalmente recomendable.



* Conocí XO Collections. Aunque he visto en Facebook que tienen varias colecciones y que sus diseños son muy variados, precisamente lo que más me llama es lo que llevaron al Nómada Market: blusas retro hechas hoy e inspiradas en los 80. Para el proyecto, seleccionan y compran telas de estampados muy ochenteros y también botones del mismo estilo (plástico, nácar, dorado...). Después, aplican patrones de los 80 (¿alguien recuerda el Burda?) y cosen ellas mismas las prendas. ¡Eso sí es trabajo artesanal! No hay dos blusas iguales; ni siquiera hacen una M y una L con el mismo estampado. Son perfectas para llevar con una mini, con unos pitillos o para acompañar una chaqueta perfecto. Son muy estilosas y, a pesar de haber crecido en los 80, doy fe de que una no se siente señora con ellas. No fui capaz de elegir una y, además, llevaba un vestido estampado que ayudaba poco... No obstante, sé que acabaré haciéndome con una de ellas. Se las puede contactar para acercarse a su showroom.

martes, 27 de marzo de 2018

Netflix: deliciosas sorpresas

En esta entrada comentaré tres series que me han gustado especialmente. No siempre comerciales, pero todas con un encanto que a mí me ha ganado. Por eso hablo de auténticas delicidas.
También mencionaría "Grace and Frankie", pero le dediqué una entrada en su momento.

Stranger things

Que "Stranger things" ha resultado todo un éxito no es nada nuevo. De hecho, ahí está su segunda temporada, tan seguida como la primera y también recibidora de buenas críticas. 
Sólo he visto la primera temporada pero tengo que decir que (oh, pecado), sin ser fan de películas como ET, Los Goonies o Regreso al futuro, la serie me caló.
Creo que, a pesar de esa revisión de los años 80, la música, la ropa, el ocio, la tecnología "punta" de tamaño colosal, es decir, todo aquello que me echa para atrás de las películas mencionadas más arriba, esta vez sí me ha llegado por otros motivos.
Siempre he sostenido que cuando no has visto según qué películas en tu infancia o adolescencia, es bastante improbable que te gusten cuando las ves de adulto. Primero, porque los efectos especiales te parecen prehistóricos y, segundo, porque los protagonistas tienen una edad que no te permite identificarte con ellos.
En Stranger things, sin perder esa estética ochentera y sin grandes alardes tecnológicos, te cuelan unos efectos especiales que quedan estupendamente integrados.
Y, por otro lado, están los personajes de Nancy Wheeler (Natalia Dyer) y Joyce Byers (Winona Ryder). Son personajes maduros / adultos y, además, femeninos. Mientras el grupo de niños (que a mí personalmente no me gusta, aunque sé que para muchos representa precisamente las pelis de su niñez) está totalmente formado por varones (aunque tiene el contrapunto de Once, un gran personaje, y, por lo que sé, en la segunda temporada aparece otra niña), han elegido mujeres para papeles muy protagonistas.
Hay quien dice que el gran reclamo de la serie era la vuelta de Winona Ryder. Lo borda, sí, pero ya lo bordada, por ejemplo, en "Cisne negro".
Realmente creo que Stranger things es un compendio de elementos que se han conjugado muy bien: la nostalgia, los escenarios, los numerosos coprotagonistas, la ficción, lo sobrenatural, el terror, la amistad...
Y ahí es donde más ne enganchó a mí Stranger things: el terror y la amistad.
El terror por hacer que me quedase pegada al asiento, sin poder dejar de ver la serie cuando no quería ver al Demogorgon, medio tapándome los ojos. Y la angustia, esa angustia terrible por ver a Nancy incapaz de salir de Del Revés, perdida, asustada, cuando todo lo que quería era recuperar a su amiga. Barb, la entrañable Barb...
También tiene sus detractores. A mí alrededor, he comprobado que no gusta a los mayores de 50 años. Seguramente no se molestaron en incluirlos en su público objetivo. Estoy segura de que, de haberlo hecho, lo habrían conseguido.

Midnight diner: Tokyo stories
Creo recordar que esta serie no tenía una puntuación demasiado alta en Netflix. Será que no está doblada, será que no gustan las pequeñas historias... No lo sé.
Personalmente me resultó muy agradable volver a oír hablar en japonés. Por supuesto que tuve que tirar de subtítulos (son demasiados años de abandono de este idioma), pero aún así me hacía sentir bien recordar dicciones, frases hechas, vocabulario, acento. Aunque soy una fan acérrima del doblaje, reconozco que esta serie fue una delicia para mis oídos.
Y, aparte, para mí precisamente e atractivo de esta serie radica en que narra pequeñas historias, casi a modo de cuento, sin ningún tipo de pretensión. Ejemplo sumo de la sencillez de la serie es la introducción, con una música melancólica y una voz en off.
La voz es la del dueño del bar / restaurante donde da comienzo cada capítulo y cada historia. Se trata de un pequeño local que sólo abre por las noches y que acoge a personajes de lo más variopinto, muchos de ellos paisanos asiduos al local. Unas mujeres que salen tarde del trabajo y se acercan siempre a cenar, un señor mayor que vive solo, un travesti...
Las historias son ora divertidas, casi cómicas, ora tristes e incluso dramáticas.
Una de mis preferidas es la de una chófer que tiempo atrás fue una idol. No la típica idol cantante, sino protagonista de un serial de superhéroes para niños, tipo Power Rangers. Así, se nos van presentando cada vez diversos "personajes" o "tipos" de la cultura japonesa. El empresario rico casado con una belleza, el salary man, las solteras de "cierta" edad (entiéndase treinta años), el soltero consumidor de porno...
Una lástima que las historias vayan perdiendo fuelle a medida que avanzan los capítulos. 
Como anécdota, el dueño del bar cocina durante el episodio la receta que da título al capítulo y que alguno de los personajes (normalmente el que protagoniza la historia de esa noche) le ha pedido. Al final, los protagonistas la explican al público al otro lado de la pantalla y la degustan. Itadakimasu!

Gypsy

Creo que no hay nada que Naomi Watts haga mal. Me encantó en "Kong", "Promesas del este" o "Dos madres perfectas". ¡Y eso que no he visto "Lo imposible"!
Además, me parece una actriz muy interesante por lo diverso de su carrera y porque poco a poco se encamina hacia una edad madura en los que los papeles para mujeres (menos aún protagonistas) no abundan.
Así, "Gypsy" es un ejemplo de cómo puede ser protagonista de una historia una mujer de mediana edad, profesional, que toma sus decisiones (afortunadas o no) y que tiene sus miedos y deseos a flor de piel.
Sin embargo, por algún motivo (y sospecho que será precisamente todo lo que menciono en el párrafo anterior), al buscar información sobre la serie me encuentro en internet con numerosas críticas negativas.
Jean es psicóloga, tiene un marido "perfecto", bien posicionado, guapo, amoroso. Y tiene una hija que no está conforme en absoluto con su apariencia y los roles que le da la sociedad y cientos de frentes abiertos con las madres del colegio e incluso los profesores y la dirección debido a esa circunstancia.
Me gusta su personaje porque es absolutamente real.
Es una buena profesional con la "manía" de extralimitarse en sus funciones y acercarse e incluso inmiscuirse en el entorno de sus pacientes.
Tiene una buena relación matrimonial que poco a poco se sume en la monotonía y las culpas son múltiples. Hay infidelidades, celos... Sentimientos naturales que a menudo son provocados y retroalimentados por la propia Jean.
Como comentaba, su relación con las madres del colegio y, especialmente, con las madres que toman el rol de "abusonas" que mañana heredarán sus hijos, con las que juzgan y chismorrean y con las que son perfectas en todos los quehaceres del hogar y del colegio, va del simple roce a, cada vez más, el enfrentamiento abierto.
A veces la comprendes, a veces la odias. A veces la ves como víctima, a veces como culpable. Por ejemplo, cuando accede a que su hija se corte el pelo no lo hace realmente porque es lo que su hija desea, sino para fastidiar a su propia madre.
Pero así puede ser la realidad de todos nosotros.
Un día, al conocer a Sidney, la ex novia de uno de sus pacientes (Sam), siente mucho interés por ella (cuenta con información de primera mano que la joven no sabe que tiene). Y la joven por Jean (a la que conoce como "Diane") también.
Esa amistad un tanto desequilibrada entre la profesional escritora (eso es lo que Jean le dice que es) y la joven camarera, rebelde y manipuladora, acaba derivando en una relación amorosa con muchos altibajos y mucho misterio.
Jean se viste de manera diferente cuando va a ver a Sidney (cazadoras de cuero, camisetas de tirantes, una cadena que acaba usando a modo diríamos de amuleto... en detrimento de sus faldas largas y sus jerseys se lana de cuello vuelto) y adopta una personalidad distinta, la que ella presupone va a gustar a la joven y la va a hacer parecer interesante y abierta de mente.
Pero lo que es una especie de doble triángulo amoroso nos descoloca totalmente porque, cuando en todas las ficciones es el que engaña el que intenta ocultar por todos los medios a su amante, aquí se oculta a sí misma: de Sidney, a quien no le da ningún dato sobre su vida salvo su número de teléfono, y de su ex novio Sam, que es su paciente y curiosamente es quien está a punto de descubrirlo todo en un par de ocasiones. Sidney quiere conocer a "esa psicóloga" y Jean lidia para que ninguno de los dos sea consciente de lo que está pasando. En definitiva, que Diane y Jean son una misma persona.
En el último capítulo, Sidney ve a Jean dando una charla en el colegio... Y de repente es ella la víctima, la manipulada, aquella con quien el espectador tiende a identificarse.
Me temo que no podré disfrutar de una segunda temporada y ver cómo se desarrollan los acontecimientos... porque la serie ha sido cancelada.

jueves, 8 de marzo de 2018

Huelga feminista internacional día 8 de marzo

Suelo utilizar este blog como vía de escape, como forma de ocio, sin ningún tipo de pretensión. Este blog no va de nada y va de todo, sobre todo de lo que me gusta. Pero no soy una activista de nada. Tengo mis ideas, mis convicciones, mis principios y mi ética y siempre ha sido así. Mi marido dice que si fuese un personaje de rol, sería una paladina.

Llevo todo 2017 leyendo y compartiendo noticias y artículos de opinión especialmente sobre tres temas: feminismo, orientación sexual e identidad sexual.

Como mujer, he crecido en un ambiente consciente de la discriminación (desde muy pequeña, mi padre me decía que estudiase mucho porque muchas profesiones se me iban a vetar por el simple hecho de ser mujer y en el resto me pedirían más que a ellos para destacar). Con el paso del tiempo, especialmente como estudiante, siempre me creí igual porque las notas eran las notas. No había otro medidor ni otra recompensa. Todo cambió al acceder al entorno laboral y, cuanto más he leído, más discriminaciones machistas he encontrado a mi alrededor. ¿Por qué? Porque tenía el machismo interiorizado y no podía arrancarlo de raíz; yo era parte del todo. No era mi abuela con sus pensamientos del siglo pasado, pero tampoco era una mujer libre ni liberada. 2017 ha sido, sin duda, el año del feminismo. Ha estado en boca de todos y si algo es el signo definitivo de esa presencia es que hasta las grandes marcas han usado consignas feministas para sus camisetas.

En cuanto a orientación sexual e identidad sexual, sí que conozco a personas homosexuales que hablan mucho sobre el tema y sobre la discriminación, los insultos, las palizas… Y me parece terrible. Y, cuando mi hija, con dos años, repetía a todas horas y allá donde fuese que era una niña, que era una niña, que ellA era una niñA… Vi que había algo dentro de ella que despertaba y que nunca nadie cambiaría: la identidad sexual. Me enteré de tristes sucesos, de suicidios de menores transexuales, de niños designados niñas en el nacimiento y al revés, que pugnaba por decir que eran lo que nadie más veía y que nadie les escuchaba; que se agarraban a los estereotipos que les colocaban en el sexo que ellos sentían… Y que llegaban a la adolescencia sin el apoyo de sus padres, compañeros ni profesores. Sufrían acoso y, finalmente, se suicidaban porque poco a poco les habían matado.
Sobre orientación e identidad sexual no descarto hablar más en el futuro porque son temas que despiertan enormemente mi interés, aunque hoy por hoy no me vea afectada por este tipo de discriminaciones. Pero ya he abierto la caja de Pandora.

Así que, de nuevo, volviendo al feminismo, sin ser activista sí me considero activa y me gusta hablar del tema. Sobre todo, con gente de mi entorno.

Hoy se ha convocado una huelga de 24 hrs con carácter general, aunque las asociaciones feministas piden a los hombres que no se unan para que se vea “el hueco”, que se vea que somos la mitad de la población y un poquito más. Y que sólo se unan para que dejando su puesto de trabajo se vea que van a casa para ocuparse de su cuidado y el de los niños y mayores, tareas que realizan mayoritariamente mujeres pero que no se visibilizan ni se les da importancia en absoluto. Se trata de una huelga laboral pero también de cuidados, de consumo y estudiantil.
Algunos sindicatos, encima los más conocidos, opinan que esto es “demasiado”. Les parece demasiado convocar una huelga general así, “de repente”, para denunciar la brecha salarial o el techo de cristal. Quizá, en lugar de reclamar ese 15 % de menos que las mujeres cobran ocupando el mismo puesto que los hombres, sería mejor reclamar sólo un 4 % “para ir empezando”. Por eso los paros de dos horas, supongo…
Esta huelga ha tenido muy poca cobertura mediática. Es cierto que no soy de leer periódicos ni de encender la televisión, pero tengo muchos amigos y compañeros compartiendo a diario noticias sobre todas las causas que les hacen moverse (una de ellas suele ser el feminismo) y no he visto mucho movimiento sobre este tema. Así que, cuando vi un vídeo de Marta Flich me dije: “¿Qué está pasando y por qué no tengo ni idea?” Empecé a investigar y a hablar con amigas y familiares que suelen estar al día de esto y que me ayudaron a buscar información.

Yo no veía hacer un paro de dos horas durante mi jornada laboral de cuatro. No veía entrar a la oficina a las 11:00h y salir a la calle a las 11:30h, bajo el escrutinio de todos y todas, para subir a las 13:30h a oír murmuraciones y miradas entre miedo, asombro y envidia (porque nunca se sabe). Había oído en algún sitio también que la huelga era de 24 hrs pero, si UGT y CCOO no la respaldaban, ¿quién lo hacía?
Desde la Confederación Nacional del Trabajo lamentamos profundamente la labor de manipulación que tanto CCOO como UGT están realizando en numerosos centros de trabajo, dando a entender que sólo es legal su convocatoria de paros de dos horas. Llamamos a todas las trabajadoras y trabajadores a que combatan estas mentiras que socavan el éxito de la huelga feminista y difundan en la medida de sus posibilidades la legalidad de la convocatoria de huelga general de 24 horas legalizada por CNT y otras centrales sindicales.” Lo leemos aquí.

Así que ahí estoy, subida en el carro de la huelga de 24 hrs.
Si alguien me pregunta por qué, es que no sé ni cómo explicarme, de tan obvio que me parece.

En primer lugar, es un ejercicio de coherencia personal. Con lo que he estado hablando y compartiendo durante un año y también con mis propios principios. No puedo declararme feminista y después seguir trabajando en un puesto en el que he sido y soy discriminada. A ver, por supuesto que puedo. Tengo muchas amigas y compañeras que hoy siguen en sus puestos por miedo, por poca capacidad económica y por un sinfín de circunstancias. No las critico, las apoyo. Es difícil vencer esa barrera. El miedo es poderoso y paralizante y de eso se valen quienes tienen el poder. Todos somos presos de nuestras circunstancias y este viaje no se hace en un día. Además, a pesar de que sean ilegales, sabemos todos cuáles pueden ser las represalias y tenemos que estar dispuestos a aceptarlas. Cuando has hablado con un abogado y te ha dicho que tu caso es un claro ejemplo de mobbing pero que sin pruebas escritas y un informe de un psicólogo forense difícilmente te dé la razón ningún juez, sabes perfectamente que la ley es una cosa y la realidad es otra. Cuando has pasado una baja de dos meses y medio (y te la querían mantener pero tú querías salir a luchar, sin tratamiento de ansiolíticos y terminando lo antes posible el tratamiento psicológico) por ansiedad, sabes lo que es el miedo, claro que lo sabes. Pero precisamente cuando emprendes un viaje a pie, porque este es un viaje a pie y no en un asiento de cuero de clase business, acabas muy fortalecida. Mi mente no es la que era, conozco el poder de las palabras y no le doy ese poder a los demás.

También hay quien se pregunta por qué ahora, y yo me digo: ¿por qué más tarde? ¿a qué hay que seguir esperando? ¿no se ha creado suficiente conciencia como para dejarlo correr precisamente ahora?

Ya hemos tenido paros simbólicos en el pasado.
Ya hemos escuchado muchas tonterías...
Según elPP, partido que gobierna en España, esta huelga es “de élites feministas pero no de mujeres reales con problemas cotidianos”. Por supuesto que las mujeres inmigrantes “ilegales”, las mujeres no dadas de alta (el sector de la limpieza en el hogar y el de cuidado de ancianos en el hogar a la cabeza, en los que no conozco a hombres), las mujeres que sufren una tremendísima discriminación en su trabajo y las que tienen una situación tan precaria que no pueden prescindir de un día de sueldo no secundarán la huelga. Yo me pregunto: ¿qué hace el gobierno por ellas? ¿Por qué no hablan más a las claras por qué los derechos se recogen en el papel pero no se trasladan a esas mujeres reales con problemas cotidianos?
El asqueroso derecho a importunar: “Esta justicia expeditiva ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su oficio, obligados a dimitir […] por haber tocado una rodilla, intentado dar un beso, hablado de cosas intimas en una cena profesional o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer que no sentía una atracción recíproca
Y la falsa creencia de que ya se ha conseguido la igualdad… En muchos casos porque las mujeres que sí tienen un buen cargo y poder se olvidan de que quizá ellas no han sido discriminadas pero otras sí lo son (volvemos al tema de tener privilegios, no reconocerlos y de la dificultad de deshacerse de ellos).
(…) la socióloga Cristina Hernández, que ha rescatado el síndrome de la abeja reina para evidenciar la problemática del manifiesto. Hernández indica que las que lo padecen  “son mujeres con éxito en ámbitos masculinos” que reniegan de la sororidad. “Como ellas han llegado al poder creen que todos pueden hacerlo, olvidando los obstáculos de clase social y género que sufrimos el resto“, apuntaba en su hilo de Twitter. Las socióloga destaca que estas suelen ser mujeres ciegas ante la discriminación de clase y género y se empeñan en hacer responsables al resto de féminas de las desigualdades que sufren.
Aunque esta falsa creencia, para quienes tienen oídos, es fácilmente es desmontable.
Los hombres de mi generación son otra cosa, dice. "Ya están educados de otra forma". Le respondo escéptica. "Sí, abuela, pero quién sigue cuidando, quién coge las excedencias, quién se queja de los horarios absurdos, de las reuniones a deshora, quién se agota teniendo mil cosas en la cabeza". "Es verdad, claro que no tenemos igualdad", sigue ella.
La gente está harta.
 La contundencia del respaldo a la huelga, convocada por organizaciones feministas, habla del hartazgo social por la discriminación de las mujeres y del elevado nivel de concienciación sobre lo que ocurre, ya que el 80% considera que en España predominan los comportamientos machistas, un porcentaje más alto todavía cuando se pregunta a mujeres (87%) frente al 72% de hombres, según datos de la encuesta sobre desigualdad realizada por Metroscopia para EL PAÍS con 1.500 entrevistas telefónicas entre el 28 de febrero y el 2 de marzo.

Curiosamente, por una vez España (y Francia) es pionera en una huelga de este tipo.
Nuestro país es, en este caso (y en este año), la avanzadilla del movimiento. Por eso mismo medios europeos y latinos se hacen eco de nuestra propuesta, mientras que en los medios españoles no resuenan las noticias sobre las huelgas del resto de regiones.

Hay muchas, muchas razones para sumarse.

El trabajo invisible, el no remunerado, el ni siquiera agradecido.

Para muestra, el escrito de Patricia Escartín, médico de familia… Una muestra con muchos ejemplos de entre cientos que debe tener en su memoria:
“Hay días que creo que ya no puedo más”. Lo dice Pilar, al despedirse. Cuidadora de su padre, completamente dependiente. De su tía, “semi-válida”. De su marido, de sus hijos. Tres años estuvo sin apenas salir de casa, al cuidado de su madre, hasta que esta falleció.
“No, doctora, no me puede dar la baja, no tengo contrato. Ya aguanto”. Graciela trabaja como interna en un domicilio particular. Cuida, limpia, cocina, todo. Todo para mandar dinero para su casa, al otro lado del océano.
—¿No está el doctor hoy, que han dejado a las chicas?
—No, no nos ha dejado a las chicas. Hoy le atienden dos médicas. No se quejará… —médica sustituta y médica residente suspiran. Sonríen displicentes. Una más… Otra más…

“Ay, no doctora, eso de las medicinas y las visitas a los especialistas se lo pregunte a mi mujer/madre/hermana, que es la que lo sabe”. Mariano tiene 70 años. Jesús, 20. José Luis, 81. Ninguno, nunca, se ha hecho cargo de nada en casa. “En casa las que mandan son ellas, jajajaja”.

O el fabuloso comic “Me lo podrías haber pedido”, por el que la carga mental en las parejas heterosexuales suele recaer siempre en el mismo lado. Es un buen examen de la pareja mostrarle este cómic a él. Si no lo entiende o se enfada, supongo que aún no ha pasado por esa etapa de reflexión, aceptación y cambio.

La violencia machista, que por su peso tiene que llamarse así, sin medias tintas. Ni de género, ni en el ámbito familiar, ni nada. Es cierto que niños y ancianos son también blanco fácil de la violencia dentro del ámbito familiar, pero basta echar un vistazo rápido a las estadísticas para entenderlo todo.
“La violencia sí es de género y no ‘de pareja’: sólo en 2017, 48 mujeres fueron asesinadas por sus parejas. Según los datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial en su Informe sobre víctimas mortales de la Violencia de Género y de la Violencia Doméstica en el ámbito de la pareja o ex pareja (en este caso del año 2013, último año disponible), las víctimas mortales masculinas no fueron más de 10 entre 2007 y 2013 (cinco de estos asesinatos, además, fueron cometidos por hombres). En ese mismo periodo de tiempo fueron asesinadas 443 mujeres. Esto supone que las muertes violentas que han sufrido los hombres a manos de mujeres apenas alcanzan el 1,1% frente al 98,9% de mujeres asesinadas.”

Porque hace veinte años de la muerte de Ana Orantes, que marcó "un antes y un después". Pero, como dice el gobierno, “no existe un problema de reconocimiento de derechos, sino de trasladar los derechos reconocidos al día a día de mujeres y hombres” (que no hablan de violencia machista, pero es que esto es un todo). Que se lo digan a todas las Ana Orantes que han venido después.

La feminización de determinadas profesiones. Muchas veces, porque se da por hecho que las mujeres son más válidas para enseñar a niños pequeños, para cuidar o para limpiar, sin pensar en que se nos ha dirigido hacia esas profesiones y no es una elección natural basada en una realidad biológica. ¿Por qué mi hija me dice que quiere ser profesora pero me pregunta con timidez si PUEDE ser inventora?
Por ejemplo“Solo un 7% de las niñas se ven como científicas en el futuro”

Muy interesante: “El colegio de primaria Pompeu Fabra de Barcelona activa los servicios mínimos al secundar todas las maestras la huelga feminista” y “"A la hora de decidir sobre la huelga tuvimos una contradicción: ¿se habrán quedado en casa muchas madres del colegio cuidando a sus hijos? Seguro"
Hoy en la fila del cole, mi hija se ha unido a ocho compañeros en lugar de a los habituales veinticuatro. Lo que muchos hemos pensado en la puerta: “Las mamás que se hayan quedado en casa habrán decidido no traerlos”. Es contradictorio, pero nuestra sociedad lo es y vamos poniendo parches. Hoy la tutora de mi hija ha secundado la huelga y me alegra infinitamente porque sé que está siendo educada en valores. Y quiero igualdad para mis hijas.

La cultura de la violación. Porque es INAUDITO, de verdad, que estamos en 2018.
Mucho se ha hablado de esto, de los abusos y del acoso, de ahí las campañas del #metoo y del innecesario #notallmen.

A pequeña y a gran escala, es todo injusto y terrible. Pero lo de la cultura de la violación y la culpabilización de la víctima es ya un tema flagrante. Que si qué llevaba puesto, que si por qué tonteaba con él, que si no sabe elegir más que indeseables…
“La investigación de la organización británica Haven, que brinda apoyo a mujeres violadas, señaló que muchas de las mujeres encuestadas consideran que algunas víctimas de violaciones deberían asumir una cuota de responsabilidad en el hecho.
Entre las mujeres que les atribuyeron parte de la culpa a las víctimas, el 75% dijo que si una mujer accedió a ir a la cama con el agresor antes de producirse el ataque, debe aceptar una cuota de la responsabilidad.
Poco más del 33% que así piensa culpó a las víctimas por vestir atuendos provocativos o ir a la casa del atacante para tomar una bebida.”
Ha surgido en España el #yositecreo por el famoso y repulsivo caso de los Sanfermines de 2016.
“Según han continuado, "la violencia sexual es violencia machista y como tal debe ser considerada". "Este juicio es un ejemplo claro de lo que significa la cultura de la violación", han señalado, para recordar que "hace una década vivimos el proceso judicial por el asesinato de Nagore Laffage", un juicio, en su opinión, "injusto" y que "desprecia los derechos de las mujeres, ya que se le concendió la credibilidad absoluta al acusado".
Pero es que hay motivos para temer que una mujer de 18 años, víctima de cinco tipos enormes y a la que además dejan tirada y SIN MÓVIL (¿para qué? ¿para que no comparta la maravillosa experiencia por whatsapp con sus amigas?), sea juzgada culpable socialmente y también judicialmente. Si no, véase el caso de Rosa Elvira Cely.

La brecha salarial, el techo de cristal, la discriminación en los procesos de selección, el castigo a las madres y a las madres que se acogen a sus derechos de conciliación… Dentro de mi sector soy una persona que no cobra mal, eso está claro. Y tengo una jornada que me permite disfrutar de mis hijas y, después de atravesar un 2015 muy duro, una auténtica crisis personal y laboral, puedo decir que hoy soy otra persona.

Pero eso no quita que yo o gente de mi alrededor (sigo hablando de mujeres) sigan escuchando estas frases, 100% verídicas y de primera mano:

* ¿Cuántos años tienes? ¿Y estás casada? Buf, pues con 28 años estarás deseando tener hijos.
* ¿Estás embarazada? Por lo menos no das a luz en temporada alta.
* ¿Estás embarazada? Con la edad con la que te contraté no creí que me fuese a enfrentar a este problema.
* Mañana quien quiera que haga huelga, pero que se quede en casa también el 9.
* Es una desagradecida que en esta empresa no ha hecho más que parir.
(testimonio) Mientras yo le hacía preguntas a mi jefe, cuando me contestaba miraba a mi compañero como si yo no estuviese allí ni hubiese hecho la pregunta.

Y una puede sumarse de muchas formas diferentes.

Hoy hay en Madrid una marcha que parte desde Atocha a las 19:00h y que terminará en Plaza de España. Puede que no hagas la huelga, pero puedes manifestarte de muchas otras maneras.
Si sales a la manifestación pero no haces huelga, serás una “lista” porque protestas sin que te duela el bolsillo. Si haces huelga pero no vas a la manifestación, serás una “cara” que protesta con todas las facilidades desde su sofá (eso me dijeron cuando, embarazada, secundé la huelga contra la reforma laboral pero no asistí a la manifestación por miedo a recibir algún golpe o verme aplastada entre el tumulto). Siempre lo harás mal, parte de ese punto.

Si no quieres salir a la manifestación o no puedes (porque hay quien no puede delegar en maridos – que no tienen o que están fuera – o en abuelas – que también están llamadas a la huelga –), también puedes relajarte hoy en casa. Ni una lavadora (aunque las lavadoras sean tuyas y el baño suyo). No hacer ni comprar cena. Seguro que se puede picotear fruta, frutos secos y yogur como en un buffet de hotel.

También puedes simplemente tomarte unos minutos para reflexionar. Para ver si tienes privilegios, para ver si eres una afortunada. Para ver qué falla y que puedes cambiar en ti y en tu entorno.

Yo sé que soy una afortunada porque a pesar de haber dinamitado mi carrera profesional con dos embarazos, dos permisos de maternidad, excedencia y reducción de jornada, otras mujeres (y otras familiares) no pueden plantearse prescindir de su sueldo para conciliar su vida laboral y su vida familiar, repartir su tiempo entre sus aspiraciones profesionales y el tiempo de calidad con sus hijos. Yo sé que soy una privilegiada porque aunque en mi país aún se sufre violencia obstétrica no he nacido en África o en India.
Pero he cambiado también muchas cosas en el camino. He dicho machistadas de las que hoy me avergüenzo profundamente. Tanto, que no puedo ni escribirlas en este blog anónimo.

Y estoy orgullosa de haber abierto los ojos de muchas personas a mi alrededor además de, por supuesto, haber abierto mi propia mente. No callar ante los micromachismos (que no por micro no dejan de ser un programa bastante macro) es una forma de reivindicación también:

* ¿Me estás diciendo que si tienes una hija no le vas a dejar volver a las tantas de la mañana pero a tu hijo sí? ¿No te parece suficiente con la discriminación que va a sufrir en la calle como para discriminarla dentro de casa?
* No repitas eso de “qué habrá hecho para llegar donde está”, porque presupones que no ha trabajado duro y que se ha prostituido.
* No repitas eso de “yo ayudo en casa”. Si haces tu parte, haces tu parte. Así que dilo como es.
* ¿Cómo puedes decir que “esa tía está buena” si es una cría? Ni será mayor de edad (16 años frente a 25… ante la respuesta de “todo lo que sangra es caza”, se acabó el diálogo y la amistad)

Me enorgullece que mis amigos también vayan avanzando en todos estos aspectos, sobre todo los hombres que, volvemos a las mismas de antes, por privilegiados a veces no ven tan claro el problema. Hoy paran los chistes machistas y las fotos sexistas en los grupos de whatsapp.


Mi agradecimiento a Aitor Sánchez, de “Mi dieta cojea”, por poner palabras a algo que yo no suelo poder explicar cuando explico por qué TODAVÍA y HOY es necesario el feminismo.

“Siempre que debato con otros hombres sobre el feminismo ayuda mucho la perspectiva de #AlRevésNoPasa. A mí me ayudó mucho a ser consciente de nuestros privilegios. Y quiero que veáis algunos ejemplos:
No debería ser un problema que es una empresa / entrega de premios / asociación / asamblea profesional aislada... haya más hombres destacados, pero es que #AlRevésNoPasa.
Hay muchos hombres mediocres en puestos directivos, en cargos de representación, dirección de empresas, pero es que #AlRevésNoPasa.
Tú te vuelves tranquilo a casa,
Tú terminas una conferencia y no comentan tu ropa por encima de tu intervención,
Tú eres el que todo el mundo presupone que dirige la empresa,
Tú eres al que mira el camarero al apuntar la comanda,
Tú eres al que le traen la cuenta tras cada comida,
Tú eres al que le explica el carpintero de la reforma cada cosa,
Tú eres el que no está discriminado solo por el hecho de ser hombre,

Y #AlRevésNoPasa
Y si se os vienen a la cabeza excepciones, son precisamente eso: excepciones anecdóticas ante una norma.”
Será porque sigo teniendo interiorizado lo de no vociferar, esperar mi turno, etc. Cosas que las buenas chicas aprenden pero los chicos no, porque ellos viven en el “quién es el más fuerte (o el que más grita) del corral” en el que esta mierda de sistema también los ha sepultado.
Porque aún sigo viendo muestras de interrupciones amujeres y mansplaining por doquier.

Mi agradecimiento a todos los hombres que hoy se hanhecho a un lado para hacernos más libres y más protagonistas.
“Creemos que lo que nos están pidiendo nuestras compañeras es precisamente que pensemos nosotros qué hacer con todo esto, que escuchemos activamente; preguntar no puede ser la manera de seguir sin responsabilizarnos. Dime que te molesta que no esté limpio el baño y yo lo limpio, pero si no me lo dices no lo sé. No, esto no va así, esto se trata de que te moleste a ti que el baño esté sucio, de que te responsabilices de lo que pasa a tu alrededor, no de si el baño está limpio o no, sino de que te hagas cargo, de que lo incorpores como algo tuyo, de que te involucres, pero no por ceder a los deseos de otra persona.
“Por eso os proponemos que empecemos a pensar qué hacer el 9 de marzo y olvidarnos un poco de la preocupación de si el feminismo nos deja o no espacios como personas, si es una lucha de todos o solo de las mujeres, si nos ataca o no nos ataca, si es mejor ese o aquel modelo de masculinidad que hemos leído en un libro o hemos escuchado en la radio.

Así que así estoy pasando mi mañana, en casa, en modo protesta.
Y no me quedo para tener un día adicional de vacaciones (porque no me lo pagan). Tampoco me quedo para poner lavadoras ni preparar táper. Tampoco me quedo para que mis hijas disfruten de un día sin cole ni para hacer trámites burocráticos. Me quedo para ser pesada. MUY PESADA.